TL;DR
La ley TAKE IT DOWN Act es una ley federal de Estados Unidos, firmada el 19 de mayo de 2025, que cubre tanto las imágenes íntimas reales difundidas sin consentimiento como las falsificaciones digitales generadas con IA, a las que la DMCA no llega. Convierte en delito federal publicar a sabiendas ese tipo de imágenes y obliga a las plataformas cubiertas a retirar el contenido denunciado, y las copias idénticas conocidas, en un plazo de 48 horas desde un aviso válido. Para que un aviso sea válido necesita una firma, información suficiente para localizar el contenido, una declaración de buena fe y datos de contacto; la FTC vela por que las plataformas cumplan.
La TAKE IT DOWN Act (Public Law 119-12) es una ley federal, firmada el 19 de mayo de 2025, que crea una vía legal para retirar imágenes íntimas difundidas sin consentimiento, incluidas imágenes y vídeos que nunca fueron reales. Responde a dos problemas que se solapan: las imágenes íntimas compartidas en internet sin el consentimiento de la persona que aparece en ellas, y el auge de herramientas de IA capaces de generar imágenes íntimas falsas pero convincentes de una persona real e identificable que jamás posó para nada. Antes de esta ley, el segundo caso no tenía un remedio legal claro. Aquí repasamos qué cubre, cómo funciona el proceso de retirada y qué obligaciones impone a las plataformas que reciben las denuncias.
Contenido que cubre la ley
El texto legal define dos categorías de contenido cubierto y las trata igual en cuanto al procedimiento, aunque se originen de forma muy distinta.
La primera son las imágenes íntimas reales difundidas sin consentimiento: fotos o vídeos auténticos que se tomaron o se compartieron sin que la persona retratada lo aceptara, lo que en leyes estatales anteriores se llamaba a veces «revenge porn». Es un daño tan antiguo como la posibilidad de compartir imágenes digitales, y la mayoría de los estados ya tenía alguna norma penal sobre ello antes de que se aprobara esta ley federal.
La segunda es lo que la ley llama «digital forgery» (falsificación digital): contenido íntimo generado o manipulado con software, IA incluida, para mostrar a una persona real e identificable en algo que en realidad no ocurrió. Antes de 2025, esta categoría no contaba con un remedio legal viable: un deepfake no infringe los derechos de autor de nadie, porque no se copió nada de una obra original. Es una invención, no una reproducción. La ley protege tanto a menores como a adultos, aunque las disposiciones penales varían según la edad de la persona retratada, con penas más severas cuando es menor.
El hueco que dejaba la ley anterior
El mecanismo de retirada más usado antes de esta ley, el aviso DMCA conforme a 17 U.S.C. §512, es una herramienta de derechos de autor. Sirve para que quien creó una obra original pueda exigir que se retiren las copias no autorizadas. Eso encaja bien con una foto o un vídeo auténticos, tomados con conocimiento de la persona retratada y filtrados o republicados después sin permiso: se copió algo real sin autorización, y la DMCA está pensada justo para eso.
Encaja muy mal con un deepfake. No se copió nada: la imagen o el vídeo se fabricó desde cero usando el rostro de una persona real como material de partida, sin sacarlo de ningún archivo existente. Una plataforma que recibe un aviso DMCA contra contenido generado con IA debe aplicar un remedio de derechos de autor a una situación que no es una infracción de derechos de autor, y por eso los avisos presentados así se rechazan o se quedan atascados con frecuencia. El daño para la persona retratada suele ser el mismo en ambos casos, pero la base legal para la retirada es distinta, y ese es el hueco que vino a cerrar la TAKE IT DOWN Act.
Lo que la ley hace realmente
La ley establece dos obligaciones distintas, y conviene separarlas bien porque recaen sobre actores diferentes.
Un delito federal. Publicar a sabiendas imágenes íntimas cubiertas, sin consentimiento, de un adulto identificable, o publicar a sabiendas ese tipo de imágenes de un menor, es ahora un delito federal. Las penas aumentan con la gravedad del delito y son más severas cuando la víctima es menor. Esta disposición apunta a quien publica el contenido.
La obligación de las plataformas de retirarlo. Aparte, la ley exige a las «covered platforms» (plataformas cubiertas), es decir, redes sociales generalistas, servicios de alojamiento de contenido y servicios en línea similares que superen ciertos umbrales de tamaño y funcionalidad, que habiliten un proceso para recibir solicitudes de retirada y que actúen ante una solicitud válida dentro de un plazo determinado. Esta disposición apunta a la plataforma que aloja el contenido, no a quien lo publicó, y es el mecanismo con el que la mayoría de la gente interactúa directamente: presentar un aviso y conseguir que se retire el contenido.
El procedimiento de aviso y retirada
Un plazo de retirada definido
Un aviso válido conforme a la TAKE IT DOWN Act obliga a la plataforma cubierta a retirar el contenido denunciado, y a hacer esfuerzos razonables por retirar las copias idénticas conocidas, lo antes posible y como máximo 48 horas después de recibirlo. Es un plazo fijado por ley, no un tiempo de respuesta de cortesía que cambia según la plataforma, como ocurre con las denuncias habituales de moderación de contenido o incluso con la tramitación de la DMCA.
La solicitud puede presentarla la persona retratada, uno de sus padres o su tutor si es menor, u otro representante autorizado que actúe en su nombre. La ley permite expresamente que presente el aviso un tercero autorizado, así que la representación no es una zona gris.
Para que un aviso sea válido y ponga en marcha el reloj de las 48 horas, debe incluir cuatro elementos:
- La firma, física o electrónica, de quien presenta la solicitud (la persona retratada o su representante autorizado).
- Información suficiente para que la plataforma pueda localizar el contenido: normalmente, la URL o las URL concretas, más cualquier dato identificativo necesario para encontrarlo.
- Una breve declaración, hecha de buena fe, de que el contenido no cuenta con consentimiento.
- Datos de contacto suficientes para que la plataforma pueda ponerse en contacto con quien presentó la solicitud.
Un aviso incompleto no pone en marcha el reloj. Si falta cualquiera de los cuatro elementos, la plataforma todavía no está obligada a actuar en 48 horas. Una causa habitual de que las solicitudes presentadas por cuenta propia se atasquen es que se omitió alguno de ellos o que el aviso era demasiado vago para que la plataforma pudiera actuar: por ejemplo, una URL sin contexto suficiente para localizar el contenido, o una firma sin datos de contacto.
¿No sabes si tu caso encaja?
Pásalo por el verificador de elegibilidad de la TAKE IT DOWN Act, un breve asistente que te dice si es probable que el contenido cubierto cumpla los requisitos antes de que inviertas tiempo en redactar un aviso.
Cumplimiento: qué pasa si una plataforma ignora un aviso válido
Una plataforma cubierta que no atiende un aviso válido y completo se considera que ha incurrido en un acto o práctica desleal o engañosa según la FTC Act, la misma categoría legal con la que la Comisión Federal de Comercio (FTC) persigue un amplio abanico de infracciones de protección del consumidor. Eso da a la FTC autoridad directa para actuar contra las plataformas que incumplan, con sanciones civiles que se ajustan periódicamente a la inflación y que se aplican por cada infracción.
La ley también incluye una protección de buena fe para las plataformas: la que retira contenido en respuesta a un aviso válido en apariencia no es responsable de esa retirada, aunque después resulte que el contenido quedaba fuera del alcance real de la ley. Eso explica en buena parte que las plataformas suelan actuar ante los avisos que parecen completos en lugar de investigar cada uno antes de retirar nada: el riesgo legal de retirar de más de buena fe es, a propósito, menor que el de retirar de menos.
Plataformas a las que se aplica
La obligación de crear un proceso de retirada y respetar el plazo de 48 horas se aplica específicamente a las «covered platforms» tal como las define la ley: en general, servicios y aplicaciones en línea cuya función principal es ofrecer un foro para compartir contenido generado por los usuarios y que superan ciertos umbrales de tamaño, ligados a la base de usuarios y a los ingresos. La idea es abarcar las plataformas sociales de uso masivo, los servicios de alojamiento de imágenes y vídeo y otros servicios de consumo donde suele circular este tipo de contenido, y no todos los sitios web de internet. Un sitio pequeño o de ámbito muy reducido que no alcance esos umbrales puede quedar fuera de las disposiciones de la ley sobre las obligaciones de las plataformas, aunque la prohibición penal de publicar a sabiendas contenido cubierto siga aplicándose a quien lo haya publicado.
La ley frente a las retiradas por derechos de autor
La TAKE IT DOWN Act y la DMCA abordan situaciones distintas y no son intercambiables, pero a menudo intervienen en el mismo problema de fondo en momentos diferentes. El contenido auténtico que se creó con autorización y se compartió después sin permiso es un asunto de derechos de autor, y la DMCA sigue siendo la herramienta adecuada. El contenido fabricado, ya sea un deepfake, un intercambio de rostros o un montaje generado con IA que muestra a alguien que nunca apareció en el material original, no es en absoluto una infracción de derechos de autor y hay que denunciarlo con la TAKE IT DOWN Act. Presentar el aviso con la ley equivocada es una de las razones más habituales por las que una solicitud de retirada presentada por cuenta propia se rechaza o se ignora, así que identificar a qué categoría pertenece cada contenido importa tanto como presentar el aviso.
En la práctica, la TAKE IT DOWN Act llenó un vacío real: antes de que existiera, las imágenes íntimas fabricadas de una persona real tenían una dimensión penal en muchos estados, pero no un mecanismo federal fiable y rápido que obligara a las plataformas a retirarlas. Ahora lo tienen, con un proceso definido, un plazo firme de 48 horas y una aplicación efectiva detrás.
Si estás sopesando esta vía frente a la DMCA, una demanda civil o una simple denuncia a la plataforma para un contenido concreto, el árbol de decisión de opciones legales te orienta sobre cuál corresponde. Y como las leyes estatales no desaparecieron con la llegada de esta ley federal, el mapa de leyes sobre deepfakes muestra qué protecciones adicionales de ámbito estatal podrían aplicarse además de esta.